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 El Universal  

Para los que sacaron muñeco:
Arturo Reyes

Imagínese una mesa exquisitamente puesta, con charolas en las que humean, bien calientitos, tamales de masa de maíz rellenos de arroz de leche y bañados de una salsa de rompope; o bien, de masa elaborada de arroz rojo, rellenos de mole y pulpa de guayaba.

O de masa de quinoa bañados con mole negro de Oaxaca. (El quinoa es un cereal peruano usado desde tiempos prehispánicos).
“La ventaja de este cereal es que basta mezclarlo con agua y huevo para tener lista la masa, sin necesidad de batirla tan vigorosamente como se requiere con la de nixtamal”, explica el chef César Beltrán, quien imparte clases en el Centro de Artes Culinarias Marica y culmina hoy un curso sobre las formas de elaboración del tamal en la Fundación Herdez, en el centro histórico de la ciudad.

El chef Beltrán ha ideado una gran variedad de tamales novedosos, modernos y deliciosos, entre los que figuran también los de cous cous con rellenos vegetarianos y otros con relleno de camarones al pastor y piña.
“Todo esto – explica -, permite incorporar el manjar prehispánico a las tendencias gastronómicas que van surgiendo, sin perder su esencia mexicana”. Y ya sean tradicionales o de vanguardia, para acompañarlos no solo propone el tradicional atole, sino también el pozol (bebida refrescante del sureste mexicano, elaborada con agua y cacao) y, para paladares más “audaces”, el tepache.

“Esto último lo descubrí en el mercado de Jamaica, donde hay un puesto que vende tamales buenísimos”, relata el respecto. “La acidez de la cáscara de piña con la que se elabora el tepache marida de una original manera con los elementos ácidos del tamal, como los contenidos en el tomate verde que suele emplearse.”

Nuevos ingredientes
Los tamales pueden renovarse con la introducción de nuevos ingredientes para la masa y los rellenos.
En cuanto a la primera, nuestro experto sustituye el maíz con otros cereales como arroz, trigo, cous cous, (muy popular en la cocina árabe) o quinoa (ya utilizado por los incas). “debe ser un cereal que proporcione la misma consistencia que la masa de nixtamal, pero sin que su sabor predomine sobre el del relleno”.


La Fundación Herdez
Siglos atrás, en el predio marcado con el número 18 de la calle de Seminario – actual sede de la Fundación -, se levantó el templo consagrado al culto del dios Tezcatlipoca; a mediados del siglo XVI se dice que ese lugar y predios aledaños – los de Seminario 16 y Moneda 2 - operó la Real y Pontificia Universidad de México, primera en América.A partir de 1737, se reconstruyeron las edificaciones del lugar, mismas que sirvieron como habitaciones para los canónigos de la vecina Catedral metropolitana. Hace una década la Fundación Herdez comenzó a operar en dicho inmueble, luego de adquirirlo al gobierno federal y restaurarlo.Allí se ubica en la actualidad, la Biblioteca de la Gastronomía Mexicana, con más de 2500 títulos sobre la materia, así como un museo donde se reproducen cocinas mexicanas de diversas etapas de la historia.Periódicamente se realizan cursos sobre temas gastronómicos, dirigidos al público en general.

Fuente: Reyes, Arturo: En: El universal, Sección Estilos. Viernes 26 de enero de 2007. p. 1G y 4G